sábado, 6 de agosto de 2011

ARRAIN HILAK

El martes pasado, 2 de agosto, algunos amigos que estábamos en la playa de La Arena nos llevamos una desagradable sorpresa al presenciar cientos de anchoas, algunos karramarros y una zapatera muertas en la arena. Llamamos al 112 para dar cuenta del incidente y posteriormente a los municipales de Muskiz, quienes actuaron con diligencia, pues a su vez dieron cuenta a la técnica municipal de medioambiente y se personaron con ella en la playa al de poco tiempo. Otro tanto podemos decir de una técnico de Sanidad del G.V. que fue quien se encargó de coger muestras de agua y de los peces para analizar.
El motivo de esta carta es para precisar algunos aspectos de la información que el diario DEIA ha transmitido los tres días posteriores a estos hechos, que inducen a extraer unas conclusiones orientadas en una única dirección muy determinada, descartando incomprensiblemente otras posibles causas de lo acontecido, sin base objetiva para hacerlo, a mi entender.
En primer lugar, la posibilidad de que se tratara de restos de “peces procedentes de algún pesquero” no deja de ser una hipótesis que no hay que descartar, pero este diario lo ha elevado a categoría de casi certeza, a base de insistir repetidamente en esa idea, sin querer reparar en los interrogantes que genera: ¿hasta dónde se tuvo que acercar el barco para que no hayan aparecido de forma más dispersa y en más zonas?, ¿qué razón pudiera haber para que ese hipotético barco se tuviera que acercar tanto a la playa?, y sobre todo, y esto es lo que más dudas suscita entre personas que tienen algún conocimiento de esta materia ¿por qué las gaviotas no se comieron estos peces, como hubiese sido lo más lógico, al menos si éstos no estuvieran contaminados, ya que pasaron horas suficientes de día al descubierto sobre la arena?. Son preguntas que como mínimo nos tiene que llevar a ser precavidos antes de querer llegar a conclusiones apresuradas.
La hipóteis-certeza anterior se combinaba, por otro lado, con la idea insistentemente reiterada de que “el informe del Gobierno es concluyente y que el banco de peces muertos no se debió a un vertido”. En este sentido hay que subrayar que, contrariamente a lo que se inducía a pensar, lo cierto es que los peces no han sido analizados y no hay ninguna certeza sobre la verdadera razón de su muerte.
Lo más adecuado sería examinar esos peces para saber la razón de su muerte, y aunque puedo comprender la dificultad que entraña su análisis si no se tienen indicios claros para saber hacia qué tipo de sustancias dirigirlo, eso no justifica de ningún modo que irresponsablemente se traslade a la opinión pública la aseveración de que los análisis concluyen que no ha habido ningún tipo de contaminación. De hecho, las muestras de los peces continúan guardadas por si posteriormente fueran necesarias utilizarlas, si surgieran nuevas pistas que ayudaran hacia dónde dirigir los análisis.
De momento no sabemos la razón de la muerte de estos peces, y no seré yo quien descarte la teoría del barco, con las dudas ya mencionadas, pero, desde luego, tampoco descarto otras posibles razones, más teniendo en cuenta los numerosos antecedentes que venimos sufriendo habitualmente en esta zona, en forma de continuados ataques y afecciones a nuestro entorno, mientras los representantes políticos locales acostumbran a encubrirlos. Llevamos ya muchas agresiones medioambientales de todo tipo y mucha desconfianza acumulada. Por eso, tampoco alcanzo a comprender bien la “necesidad” de que, para reforzar la tranquilidad que de forma acrítica se nos quiere transmitir, en tres días consecutivos se citaran, de forma artificial e innecesaria, a tres representantes municipales del PNV de Muskiz y Zierbena, por cuando ni han estado presentes en la playa ni aportan ninguna información propia diferente a la ya dada por el periódico. Esta cuestión alcanzó el viernes tintes un tanto ridículos cuando, en relación a este tema y en la sección de actuaciones positivas del día, se “metía con calzador” al alcalde de Zierbena (!!!).
Por cierto, a principios de verano, este mismo arenal sufrió un episodio de contaminación durante una semana y tampoco se ha aclarado la causa del mismo, ni mucho menos se han depurado responsabilidades, como en tantos otros episodios. Parece que la desconfianza se acumula más rápidamente que la arena.

EDORTA AROSTEGI (MEATZALDEA BIZIRIK)

1 comentario:

Sergio de Juan y Begoña Valcarcel dijo...

Hola:

Respecto al motivo por el que las gaviotas no hayan comido esos peces, ni idea, pero seguro que no ha sido porque las gaviotas piensen que el pescado esté contaminado. Por desgracias las gaviotas no tienen ese poder. Son muchos los casos documentados de gaviotas y otras aves muertas intoxicadas por comer animales (en este caso peces) muertos y envenenados. Pero entonces, ¿por qué no lo han comido? pues ni idea.